miércoles, 27 de junio de 2007

Enésima Resurrección

Procedimiento rutinario. Me acabo de bajar el nuevo disco de uno de los grupos que más me gusta saborear en directo. Es un directo en Oslo de los The (International) Noise Conspiracy. Me enciendo un Marlboro. Y ahora toca engullir con la nariz tapada un día como el pasado.

Me he vuelto a estrellar contra la misma pared de siempre. Contra el mismo muro de hormigón en el que ya se dibuja, sanguinolenta, mi silueta. Pero hoy no ha sido como el resto de las veces. Hoy ha sido la más dura de todas ellas. Hoy, Camaradas, he atravesado el muro de mis lamentos. Como en los dibujos animados en los que me abstraía de pequeño con un bocata de Nocilla bicolor entre las manos. Hoy el muro se ha partido en mil. Y ahora permanezco arrodillado al otro lado de lo que, hasta hoy, desconocía.

Hoy, ella, ha pasado del bolsillo izquierdo al derecho. Ha vertido mentiras y calumnias (que no creo ni que piense, si soy del todo sincero) sobre mi persona. Ha dicho cosas del todo denunciables. Ha olvidado quién soy. Y, lo que es peor, ha olvidado quién es. Pero ya no me atañe. Ya ha caído por el agujero de mi bolsillo derecho, y ahora repta entre los charcos a los que nunca miro. Entre los charcos donde me gusta chapotear. Hoy ha caído en el océano del olvido. Para siempre. Eso, ella, también lo sabe. Este es su último renglón. También lo sabe.

¿Y dónde estoy yo ahora? Nadie me dijo que ese muro de hormigón se podía desplomar. Nadie me dijo que a este otro lado también había un enorme campo de amapolas. Y, durmiendo encima, otro campo aún más grande. Nadie me dijo que a este otro lado todo era del color rojo que sólo yo puedo ver. Nadie me dijo que si lo rompía Clàudia montaría una fiesta. Una fiesta de esas en las que Guirlatxe y Benito bailan hasta caer rendidos entre lágrimas de risa. Una fiesta de esas en las que todos mis pelutxes saltan sobre mi cama.

Puede que nadie me lo dijese porque debía descubrirlo por mí mismo. Y así ha sido. De momento voy a permanecer aquí sentado. Apoyando sobre mis rodillas todo el peso de mi mundo. No en vano hoy es el primer día de un mañana más dulce. Hoy es el primer día, continuación de mi Nochevieja disléxica. Hoy sigue siendo una porción más de mi 2mil7 del alma. Hoy sigo avanzando hacia dentro de mí. Sigo esbozando una sonrisa en mis labios que me ha prestado mi niña de los cabellos rojizos.

Hoy vuelvo a nacer. Hoy me vuelvo a mecer. Hoy doy media vuelta sobre mi almohada y sigo dormido en mis propios brazos. Me acuno en mi propio regazo. Hoy le doy vueltas al melón que porto sobre mis hombros pensando en un nuevo tesoro que acabo de encontrar.

Y ahora me voy a la cama. A retorcerme de placer. A navegar sobre las arrugas de mis sábanas. Creo de justicia cerrar hoy este regreso con un tema de los anteriormente citados T(I)NC. Su Capitalism Stole My Virginity.

1 comentario:

Lara dijo...

Te has vuelto a subir en tu Espiral, y muy bien acompañado. La niña de los cabellos rojizos también sonríe contigo...

Saludos a Benito.

Besos.