jueves, 20 de marzo de 2008

Lugar correcto, instante preciso


R.E.M. Supernatural Superserious

6 comentarios:

Anónimo dijo...

NO hay nada mas placentero que sentir tu mano como baja rozando tu piel y esquivando y deduciendo el camino conocido. Ser suave, tranquila, repetir, indagar y probar. Tampoco hay nada mas placentero que oir tu propio gemido, y nada mejor que autoexcitarte con el mismo. Masajear suavemente el pecho pasando un dedo apenas rozando el pezon y mostrarle a ese dedo el camino rozando el costado para perdse en el ombligo, rotond de cambio de sentido... Y acariciar la ingle suave y rozar levemente alrededor del pequeño boton. Contornearse... El lugar correcto y el instante preciso.

Unknown dijo...

¿Todo eso le sugiere a usted el nuevo trabajo de los REM?
Vaya...
Suba el sonido al máximo pues.
Lo que más me llama la atención de su escrito es que si baja el dedo, usando el ombligo a modo de rotonda, me parece que no hay cambio de sentido. Le recomiendo relea usted el librito aquel de la autoescuela.
De nada.
(Y gracias por su lectura).

Anónimo dijo...

se deja la puerta abierta en el otro post y pasa lo que pasa...una pequeña multitud!

Ha de ser el efecto de esas confesiones anteriores, difícil reconocer las trampas propias, casi tanto como algunas máscaras ajenas. Tiene mérito lograrlo.

De momento, ni lugar correcto ni momento preciso por aquí. Esto se está pareciendo a un oráculo en sentido contrario.
Hasta otra.

Unknown dijo...

Las trampas propias las sabemos todos los tahures.
Tan sólo hay que tener el valor de reconocerlas.
Nada produce más desconfianza en este mundo que una persona que nos tienda la mano aseverando que no tiene nada que ocultar en esta vida.
Todos jugamos con naipes marcados.
Yo sigo guardando en mi bolsillo mi As de Picas.
Salud.

Anónimo dijo...

Cuánta seguridad! No creo que sea sólo una cuestión de valor.

Juego de naipes y además marcados... Bonito y literario, pero no juego de ese modo. Prefiero otros juegos compartidos.

Lo dicho, ya bastante con las trampas propias. En cuanto a esconder y sin pecar de naïve, se puede esconder por un pequeño pudor, por vergüenza, por querer ser otro, por deseo de manipulación, por sacar ventaja. Hay matices no?

El que esconde de algún modo se aleja. Debe ser agotador no poder practicar un poco de sinceridad.

adéu

Anónimo dijo...

pd: me encantó el relato del 2/4. Buena dupla.