martes, 26 de diciembre de 2006

Debut (como el de Björk, pero con la calefacción a 21º)

Heme aquí ante el teclado. Para llegar hasta aquí me he visto en la imperiosa y sana necesidad de frotar con Cristasol mi pantalla. Me empeñaba en darle un aire tradicional a este blog y, creedeme, lo conseguí. Pero su repercusión era nula. Mi madre. De vez en cuando. Cuando se pasa por aquí para dejar un paquete de mortadela de olivas en mi nevera. Ignoro que tipo de trapitxeo mantiene con el charcutero del barrio para que, regularmente, aparezca un sobre envasado al vacío conteniendo dicho embutido de Serie B. Y prefiero no saberlo. Pero así es. Y, si, sabe que no me gusta. Sabe que lo detesto y mucho. Pero se empeña. En eso y en que me corte el pelo desde hace más de dos décadas. Madres... ¿Qué os puedo contar yo que no sepáis? ¿Eh?

A partir de hoy. Sin periodicidad alguna. Sin casuística requerida. Aquí iré dejando renglones que se han quedado huérfanos de mí. Lo más parecido a Mi Matadero Clandestino. Mi Big Station. Desde hoy, aquí, empieza mi Miedo y Asco en Nou Barris.

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