Muy buenas noches, Señor Insomnio.
Ya hacía días que no pasaba a hacerme una visita. Y, si le soy sincero, yo tampoco le he echado de menos ni un sólo segundo. Ya sabe usted que no soy persona que guste de retorcerse entre las sábanas, a no ser que sea de placer en buena compañía. Así, solo, como que no me apetece demasiado. No gusto de dar vueltas sobre el colchón. Soy más de estirarme, encender la función sleep de mi radio, y al segundo parpadeo ya no despegarlos más. ¿Qué le voy a contar yo que usted no sepa?
Pero, por lo visto, hoy toca no dormir. Y lo peor del caso no es eso. Lo más jodido, y disculpe usted mi vocabulario pero entienda mi mala leche a estas horas y desvelado, es no poder conciliar el sueño sin motivo aparente. Y no será por problemas, no. No será por eso. Porque problemas tengo yo para hacer una feria de muestras. Pero el día que acabo de tachar en el calendario que no tengo ha sido de los más deliciosos que recuerdo en tiempo. Y no sólo eso, mi intuición femenina me dice que el día que está a punto de despuntar tras la montaña que preside mi ventana será aún más benigno. ¿No te lo crees? Mañana te lo cuento. O, si va muy bien, pasado mañana. Porque espero no tener tiempo ni para malgastarlo contigo.
El único problema va a ser que se me acabe el tabaco antes de que llegue Morfeo bajo mis sábanas. Eso si puede ser un inconveniente. Esperemos no sea así. Eso, si me acuerdo, mañana os lo cuento. O, a poder ser, pasado mañana.
viernes, 29 de diciembre de 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario