¿Creías que tenías el control? ¿De verdad? ¿Creías que esa última hoja del calendario, que no tengo, estaba bien calibrada? Pues no ha sido así. Tan sólo ha sido necesario aplicar mi paradoja idealizada del día de mi muerte a un día cualquiera.
Esparcir regueros de magia en un día mundano.
Aplicar mi daltonismo a los números del calendario.
Pintar un día negro de rojo. Y los rojos, borrarlos.
Y en su lugar desperdigar docena y media de garabatos.
Ayer celebré el cambio de año. Ayer ya no te podía sufrir más, Señor 2mil6. Y me importa bien poco si hay que seguir ciertos protocolos. No me interesan tus reglas. Ni tan siquiera me pareces un Señor. Ahora ya tan sólo me pareces un cadáver. Como aquel de aquella foto que vi que me causó tanto impacto en el que se veía, dentro de un ataud, un difunto confeccionado con alambres y tapones de corcho de botellas de vino. Ahí te pudras. Ahí caigas en el más abosluto de los olvidos. Esconderé bajo mi almohada mis cuatro buenos recuerdos que hoy cuelgan de tu levita ya raída. Los esconderé confiando en que ninguna rágafa de aire me los arranque y los desperdigue por los suelos de esta Ciuda Monstruo que tú me has enseñado a odiar y a aborrecer.
Ayer fue el mejor de los días de tu bolsillo de horas. Y lo fue porque fui yo quien tomó las riendas de tus manecillas. Y no sé por qué no lo hice antes. Tuvo que venir Root con sus chispas de colores a retirar la venda de mis ojos. Tuvo que venir ella a pintar con sus plastidecores mi arco iris. Ódiala si quieres. Me da igual. Y seguro que a ella también. Nos estaremos riendo de ti mil noches con sus correspondientes amaneceres a la orilla del mar. Que si, también es nuestro.
Ayer compartí esa traición a tus tics y a tus tacs acompañado de una de las mejores personas que he conocido en mucho tiempo. Compartiendo risas y palabras. Amargando nuestra garganta y endulzando nuestras miradas. Burlándonos ambos de tu tiranía. Ódiala a ella tambien si quieres. Odia a todos los que no creemos en ti. Nos da igual. No es nuestro problema.
Y tú, Señor 2mil7. No tengo ni la más remota idea de que intenciones traes. Pero, de momento, te voy a conceder un voto de confianza. No sería justo condenarte sin conocerte. De momento, he de reconocerlo, hueles a pan recién hecho.
domingo, 31 de diciembre de 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario