He paseado por las calles del barrio que me vio nacer agarrado a la mano de Power. Antes de despedirse con un desconcertante Adéu Cutxi-Cutki, me ha hecho saber que este año los Reyes Magos le tienen que traer un sombrero raro con una flor. Y una planta carnívora.
Al llegar a mi humilde morada hipotecada he enganchado con imanes sus dibujos a mi nevera. Ayer fue un Calamar Gigante. Hoy ha sido un boceto de su planta carnívora engullendo una mosca. Y una especie de demonio con alas que se llama de una manera que ignoramos. Él y yo. Los dos. Xavi, su hermano, si sabe como se llama. Pero Power es incapaz de reproducir esa fonética en el orden correcto. Y yo me divierto distorsionando aún más ese nombre que ni a él ni a mí nos sirve para nada.
Me ha llamado la curiosidad, y mucho, que espere con anhelo la llegada de esos obsequios. He llegado a la conclusión de que él sabe mejor que nadie que no se ha portado demasiado bien, por lo que pedir un Caballero del Zodíaco sabe está muy por encima de sus posibilidades. Él con esquivar, con un grácil movimiento de cintura, la sempiterna postura de carbón ya se da con un canto en los dientes.
También he pensado que, a lo mejor Power, ya empieza de pequeño a reírse de su propio destino. Ya empieza a hacer burlas a los días venideros. Sube fuerte la criatura. Y mañana me toca ejercer de canguro en prácticas. Y mi misión para el día que ya empieza a dejarse entrever es acompañar a Power a buscar una carta de esas que dejan campos vacíos para rellenarlos de regalos. Y, como no sabe escribir, le va a tocar desempeñar esa función al paje contratado por ETT. Y ya sonrío entredientes pensando en cuando el paje escuche en voz de Power los requerimientos que les hace a sus Majestades subcontratadas. Creo que me debería llevar la cámara de fotos, ¿no os parece?
lunes, 1 de enero de 2007
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