lunes, 2 de julio de 2007

Sin Noticias de Stup. Episodio I

Jesusito, el de mi vida, me ha regalado esta mañana un catarro. Es la primera vez que alguien me regala algo en la tierra. Me lo he bebido de un trago. He empezado a toser como un endemoniado. Jesusito se ha sonreído. A mí maldita la gracia que me ha hecho. Pero lo prefiero a los regalos que me hacen los cuatro chaperos que montan guardia en las cuatro esquinitas de mi cama que cuida Jesusito.

Sigo sin noticias de Stup. Me levanto de la cama. Me ducho con agua fría. Dejo el sudor perderse por el desagüe. Me materializo en una señora con rulos enfundada en bata de boatiné con kleenex asomando del puño. Y me tumbo ante el televisor.

En el televisor empieza un programa que se llama El Delirio de Patrizia. Es un programa en el que van gentes y les traen a su pareja ideal. Las hay de ambos sexos. Se diferencian en que los varones llevan las cejas mejor perfiladas que las hembras.

Aparecen dos varones. El uno es el ex del otro, y viceversa. Se asustan porque creen los van a liar de nuevo. Se niegan. Pero luego sacan dos varones más. Cejas perfectas. Caben los cuatro en un sofá de dos plazas. Pero ninguno de los cuatro se levanta por no dejar desprotegida su retaguardia. De los cuatro tres se lian entre ellos y el otro asevera que no vuelve al programa.

Sale una hembra. Cejas pintadas con boli. Dice que se ha enamorado de un abuelo que salió en la tele hace un mes. Le dicen que vale, que perfecto, pero que salga del plató cuanto antes. Se va. Entra un viejo. Le dice a la presentadora que era vecino suyo. La presentadora se desentiende. Dice también que llevaba camiones cargados de acero a Jaén. Ese dato nadie lo atiende y se sigue adelante con el programa. Acaba entrando la vieja. El viejo pone su mano en el muslo de ella para comprobar el género. Sorprendentemente dicen de ir a cenar juntos. Se llevan las dentaduras.

Sale una hembra. De buen ver. Que dice buscar novio. Está buena. Pero tiene pinta de fumar Camel Light en algún bar de carretera. Cejas pintadas con boli. Le traen a dos machos. Uno border-line. El otro viste chándal. Le inquieren para que elija uno. Acorralada opta por decir que se queda con los dos. El varón border-line sabe que su madre no le dejará llegar tarde a casa. El del chándal dice tener que arreglar unos papeles al día siguiente en Madrid y que se queda toda la noche de mambo. Dan paso a publicidad. Supongo la hembra pide explicaciones a la dirección del programa.

Entra un chico. Corpulento. Cejas perfiladas a las mil maravillas. Pendientes brillantes en una oreja. Se sienta y cuenta que tuvo una novia, que conoció en ese mismo programa, pero que al cabo de dos meses se le puso a tiro su ex y no pudo sino pasársela por la piedra. Que acto seguido su ex se desntendió del chico corpulento y ahora venía a recuperar a la otra. Tremendamente lógico el caso. Hacen pasar a la chica. Al ver al corpulento se le encoge el alma. Las cejas, eso sí, casi tan bien perfiladas como el varón. La chica escucha lo que le tiene que decir el fuertecito y le dice que fenomenal, pero que de eso nada. Que no. Y punto. Fin del programa.

Yo no sé si volverme a la cama o si hacerme un bocadillo de unas salchichas ahumadas que dejó Stup antes de irse. Temo me traigan recuerdos. Al final opto por lamer la puerta de la nevera. A ver si pierdo unos kilos.

1 comentario:

Lara dijo...

¡Qué bueno! No tiene desperdicio tu crónica de "El delirio de Patricia". Aunque sea sólo por eso, deberías ver ese tipo de programas, y luego nos lo cuentas, jeje!

Un saludo.